Impactos positivos de los huertos urbanos en la ciudad de Madrid

La presencia de huertos en las ciudades puede proporcionar importantes beneficios. Este informe demuestra algunos de ellos en la ciudad de Madrid.
Portada del informe

Los huertos urbanos producen notables mejoras en las ciudades que los acogen. Con este trabajo profundizamos en el conocimiento de los impactos positivos derivados de la presencia de huertos urbanos en ciudades, tomando Madrid como ejemplo.

Específicamente, centramos nuestra atención en los beneficios para la salud humana, donde atendemos a la calidad del aire y la salubridad alimentaria, y en el cambio climático.

También nos acercamos al programa de huertos escolares del Ayuntamiento de Madrid, con el fin de conocer las repercusiones que está teniendo sobre la comunidad escolar.

Además de la contribución a la mejora de la salud mental y al bienestar de las personas que habitan las ciudades, los huertos urbanos son espacios verdes que filtran la contaminación atmosférica, mejorando la calidad del aire que respiramos.

En este área de conocimiento hemos cuantificado la reducción de dióxido de nitrógeno y ozono troposférico en el aire por la acción de varios huertos urbanos en la ciudad de Madrid.

Los resultados muestran que esta reducción es notable, y que, solamente por el efecto de cuatro de los huertos urbanos de Madrid, la ciudad ahorra alrededor de 40.000 € anuales por la mejora de la salud humana derivada de una mayor calidad del aire.

La contaminación atmosférica tiene una doble interacción con los huertos urbanos. Si bien éstos ayudan a reducirla, al mismo tiempo se ven afectados por ella.

Es por ello que resulta necesario evaluar el riesgo para la salud que pueda derivar de la ingesta de alimentos cultivados en huertos urbanos.

En esta ocasión, analizamos la presencia de hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs), procedentes de la descomposición incompleta de combustibles fósiles, en los suelos de varios huertos de Madrid.

Para la mayoría de los huertos analizados, las concentraciones de estos compuestos en los suelos están por debajo de los niveles de referencia. Los resultados muestran que es necesario realizar más estudios sobre la absorción de PAHs por parte de las especies vegetales.

Por otro lado, los huertos urbanos son lugares de encuentro en los que se producen interacciones sociales y en donde las personas que se relacionan ejercen una influencia mutua. Estas interacciones pueden dar lugar a transformaciones en los hábitos de consumo.

En esta línea de trabajo, con el fin de cuantificar el potencial de los  huertos urbanos como herramienta de transformación social y de mitigación del cambio climático, se ha medido la percepción de cambio de hábitos alimenticios y de movilidad, y su correspondiente repercusión sobre la huella de carbono individual en dos poblaciones diferenciadas: participantes en huertos urbanos de Madrid y personas ajenas a los mismos.

Este estudio señala una posible transformación de los hábitos personales como resultado de la participación en un huerto urbano que podría suponer una reducción del 10% de la huella de carbono individual.

Este proyecto ha sido realizado por el grupo AgroUrban-itdUPM, gracias a la financiación de Foro Agrario, y en colaboración con las siguientes personas, grupos de investigación y organizaciones: Ignacio González Fernández (CIEMAT), Jose Luis Cruz Maceín (IMIDRA), Sergio Álvarez Gallego (UPM-ETSIA Caminos, Canales y Puertos), Miguel Izquierdo Díaz y Eduardo de Miguel García (UPM-ETSI Minas y Energía), y Patricia Almendros García, Alba Castillejo Cobeña y Juan Mingot Marcilla (ETSIAAB).Autores:

Ivanka Puigdueta Bartolomé
Ángela Nevado García
David Pereira Jerez
Javier Mazorra Aguiar
Alberto Sanz Cobeña (IP)

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